
Hace tiempo que no sé sobre qué escribir pero algo se me ocurrirá: diario de un paria o la lluvia de talentos de barrio.
Hace tiempo que no se sobre qué escribir, dicen que a veces la inspiración no llega o que incluso el talento se ha ido perdiendo, como si se tratara de una labor mecánica o que con los años de trabajo uno se volviera obsoleto; no sé la razón exacta del porqué a veces “no se nos ocurre nada”, pero estoy totalmente en contra de las argumentaciones anteriores. Aunque tampoco tengo bases para debatir lo que se dice. Lo que trato de decir (o más bien de escribir) es que desde hace algunos meses he intentado idear una forma innovadora de escribir, llámese prosa o verso. No es que esté formulando la próxima novela que cambiará los fundamentos narrativos o que mi poesía será el revulsivo que las letras necesitan, no, simplemente quiero generar una idea que pueda dejarme satisfecho, ¡ah! y que no se debe de escribir como un acto mecánico. Ahora estoy siendo romántico, lo sé, pero es para ofuscar lo objetivo.
Cómo le llamamos a ese lapsus brutus de sequía escrita, no podemos siquiera adjetivarla o usar un verbo para la parálisis de nuestra tinta. Es incluso vergonzoso que nos flagelemos con el mote de escritores, ya que hay noches (porque el que escribe debe de ser como un lobo solitario o algo así, disculpen la imagen tan abstrusa), en que estamos “cavilando” y “sintiendo los olores del mundo”, sin embargo no hacemos más que fumar cajas de cigarrillos y uno que otro puro y tu copa de vino (barato porque el dinero siempre escaseara en esta bohemia e idealista labor).
Aún rememoro la primera impresión acerca del escritor:
1) Escribir para que la gente piense que eres un exiliado, un talento no apto para las masas (en algunos casos usarán frases de tus textos para campañas políticas o como eslogan de escuela primaria en algún asentamiento cerca de un caudaloso río).
2) Que el escritor debe apartarse de la luz del día y despertar por las noches en similitud con Nosferatu, en este caso uno sin elegancia y mucho menos un castillo, hablando claro, el escritor debe ser un holgazán-paria y demás calificativos. Esa imagen aún me parece agradable, quimérica.
3) Este punto siempre ha sido el mejor consuelo y cáliz de mi existencia: mujeres, diosas, ángeles, zorras y un largo y doloroso etcétera. Qué mejor que follar prácticamente gratis, regalo celestial para hacerse creyente; no puedo dármelas de santo o sin instinto animal devorador de carne fresca, tienen razón al decir que son las musas inspiradoras, casi ángeles caídos con voz de sirenas, sin embargo pueden inspirarnos otros sentimientos, y es casi siempre lo que apunté al iniciar este apartado. Podría extenderme sobre este tema, sin embargo la razón de este arrabal de palabras es “la razón del escritor” aunque en sí no la tenga.
4) Pensaba (y algunos lo siguen pensando) que el escritor vive en la opulencia, puede que algunos tengan el talento o la suerte, miles de escritores publican consecutivamente y en realidad es palabrería de entretenimiento barato, ¿envidia? Hasta los tuétanos, pero no olvidemos las características del escritor: idealista, prefiere la clandestinidad a volverse objeto de entretenimiento masivo, quiere ser de culto (under) y a veces por eso terminan siendo empleados de alguna pescadería. Si quieres dinero vuélvete contador, doctor, pero no pienses que gastando papel y articulando paraísos absurdos llegarás a poder mantener tu mediocre vida. Piensan que escribo estas cosas para decepcionarlos, tienen razón, de uno en uno menos creyendo esta fantasía mayor será oportunidad de ser llamados a poseer un puesto de opinión pública, o mínimo corrector de estilo o ser empleado gubernamental ¡a esta edad vale una chingada ser de culto o un genio en las palabras! Algo tenemos que tragar y peor si embarazaste a la segunda musa que fue objeto de tus letras.
5) Todos somos farsantes, todos somos dioses creadores de nuestro propio idilio tan falso como que llegaremos a ganar un Cervantes o un _____________ (escriba el concurso literario que guste). No hay que ver más allá, todo está “tan acá” que por lo mismo nos cerramos y permanecemos en un círculo tan pequeño como la habitación que alquilamos.
6)
7)
(espacios en blanco para que usted agregue lo que se le pegue la gana)
…………………..
Observo desde lo alto de mi casa como la gente huye de lo cotidiano, esperan el fin de semana, añoran un respiro para sobrellevar tanto hastío. Menos mal que tuve “la suerte” de poder entretener a la gente con mi palabrería, no tan barata porque de lo contrario el no me pagarían tan bien. He terminado este texto, siento que no faltó mucha inspiración para hacerlo. Debo terminar el discurso para mañana temprano, inauguran una escuela primaria con el nombre de mi amigo el gober, debo agradecerle que el lema sea una frase mía.
Hace tiempo que no se sobre qué escribir, dicen que a veces la inspiración no llega o que incluso el talento se ha ido perdiendo, como si se tratara de una labor mecánica o que con los años de trabajo uno se volviera obsoleto; no sé la razón exacta del porqué a veces “no se nos ocurre nada”, pero estoy totalmente en contra de las argumentaciones anteriores. Aunque tampoco tengo bases para debatir lo que se dice. Lo que trato de decir (o más bien de escribir) es que desde hace algunos meses he intentado idear una forma innovadora de escribir, llámese prosa o verso. No es que esté formulando la próxima novela que cambiará los fundamentos narrativos o que mi poesía será el revulsivo que las letras necesitan, no, simplemente quiero generar una idea que pueda dejarme satisfecho, ¡ah! y que no se debe de escribir como un acto mecánico. Ahora estoy siendo romántico, lo sé, pero es para ofuscar lo objetivo.
Cómo le llamamos a ese lapsus brutus de sequía escrita, no podemos siquiera adjetivarla o usar un verbo para la parálisis de nuestra tinta. Es incluso vergonzoso que nos flagelemos con el mote de escritores, ya que hay noches (porque el que escribe debe de ser como un lobo solitario o algo así, disculpen la imagen tan abstrusa), en que estamos “cavilando” y “sintiendo los olores del mundo”, sin embargo no hacemos más que fumar cajas de cigarrillos y uno que otro puro y tu copa de vino (barato porque el dinero siempre escaseara en esta bohemia e idealista labor).
Aún rememoro la primera impresión acerca del escritor:
1) Escribir para que la gente piense que eres un exiliado, un talento no apto para las masas (en algunos casos usarán frases de tus textos para campañas políticas o como eslogan de escuela primaria en algún asentamiento cerca de un caudaloso río).
2) Que el escritor debe apartarse de la luz del día y despertar por las noches en similitud con Nosferatu, en este caso uno sin elegancia y mucho menos un castillo, hablando claro, el escritor debe ser un holgazán-paria y demás calificativos. Esa imagen aún me parece agradable, quimérica.
3) Este punto siempre ha sido el mejor consuelo y cáliz de mi existencia: mujeres, diosas, ángeles, zorras y un largo y doloroso etcétera. Qué mejor que follar prácticamente gratis, regalo celestial para hacerse creyente; no puedo dármelas de santo o sin instinto animal devorador de carne fresca, tienen razón al decir que son las musas inspiradoras, casi ángeles caídos con voz de sirenas, sin embargo pueden inspirarnos otros sentimientos, y es casi siempre lo que apunté al iniciar este apartado. Podría extenderme sobre este tema, sin embargo la razón de este arrabal de palabras es “la razón del escritor” aunque en sí no la tenga.
4) Pensaba (y algunos lo siguen pensando) que el escritor vive en la opulencia, puede que algunos tengan el talento o la suerte, miles de escritores publican consecutivamente y en realidad es palabrería de entretenimiento barato, ¿envidia? Hasta los tuétanos, pero no olvidemos las características del escritor: idealista, prefiere la clandestinidad a volverse objeto de entretenimiento masivo, quiere ser de culto (under) y a veces por eso terminan siendo empleados de alguna pescadería. Si quieres dinero vuélvete contador, doctor, pero no pienses que gastando papel y articulando paraísos absurdos llegarás a poder mantener tu mediocre vida. Piensan que escribo estas cosas para decepcionarlos, tienen razón, de uno en uno menos creyendo esta fantasía mayor será oportunidad de ser llamados a poseer un puesto de opinión pública, o mínimo corrector de estilo o ser empleado gubernamental ¡a esta edad vale una chingada ser de culto o un genio en las palabras! Algo tenemos que tragar y peor si embarazaste a la segunda musa que fue objeto de tus letras.
5) Todos somos farsantes, todos somos dioses creadores de nuestro propio idilio tan falso como que llegaremos a ganar un Cervantes o un _____________ (escriba el concurso literario que guste). No hay que ver más allá, todo está “tan acá” que por lo mismo nos cerramos y permanecemos en un círculo tan pequeño como la habitación que alquilamos.
6)
7)
(espacios en blanco para que usted agregue lo que se le pegue la gana)
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Observo desde lo alto de mi casa como la gente huye de lo cotidiano, esperan el fin de semana, añoran un respiro para sobrellevar tanto hastío. Menos mal que tuve “la suerte” de poder entretener a la gente con mi palabrería, no tan barata porque de lo contrario el no me pagarían tan bien. He terminado este texto, siento que no faltó mucha inspiración para hacerlo. Debo terminar el discurso para mañana temprano, inauguran una escuela primaria con el nombre de mi amigo el gober, debo agradecerle que el lema sea una frase mía.
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