lunes, 3 de mayo de 2010

De Urbanidad


Humor urbano

—¿A dónde lo llevo, joven? Preguntó el taxista, que con ese rostro oscuro y lleno de cicatrices adolescentes dudé en revelarle mi destino, pero ahí estaba, y se me hacía tarde.

—Al infierno, por favor. Dije socarronamente. Aquel hombre volteó con una sonrisa de enorme satisfacción y enseñando sus ebúrneos dientes guiñó levemente, pero sus ojos parecían demasiado brillantes que un leve escalofrío me invadió.

—Ya estamos en él. Dijo mirando el retrovisor, y arrancó hacía un dirección contraria a la mía.
por Elyzian Blaze (2010)

1 comentario:

muñoz valenzuela dijo...

Hola, visité tu blog, y me gustó este texto por su violencia implícita.

HAy un libro de cuentos mío publicado por el Fondo de Cultura de México, que se llama DEJALO SER, el año 2003. TAl vez queden ejemplares por allá

mis saludos

Diego Muloz Valenzuela