miércoles, 5 de mayo de 2010

MISOGINIA PRAGMÁTICA Vol. 1

Déjame en paz, ya no soporto estar así, eres lo peor que me ha pasado en la vida, casi te detesto.
(Silencio abrumador).
Di algo, no, mejor no, trágate tus porquerías, nunca dices nada. A veces quieres aparentar que no sucede nada pero sabes muy bien que no es así.
(Intentando mirar el horizonte que es bloqueado por unas palmeras en el camellón).
Me voy, ya no perderé mi tiempo contigo, es absurdo pelear contigo, no tienes cómo defenderte, como siempre tengo razón. Mírame. No te rías.
(Una carcajada tácita se dibuja).
Tengo sed, quédate aquí, voy por agua. Piensa en lo que te estoy diciendo.
(El diálogo es indescifrable, no hay preguntas que responder. En un pequeño círculo los pasos ayudan a que los minutos transcurran).
Qué. Ya lo pensaste, decídete, no es tan difícil. Ayer vino Mayela a verme, tuvo un problema con su esposo; ya ves, te lo digo, todos son iguales. Buenos para hacer estupideces, pero a la hora de la hora se vuelven unos niños que lloran por sus mamis.
(El bochorno del medio día apareció gradualmente y, aparte del hambre, oírla se hizo insoportable).
Maldito calor, porqué precisamente en este día tenía que bajarme y ahora el calor. Y tú, mirándome como estatua sin decirme nada, habla. ¡Pinche día!.
(El sillón no es muy confortante cuando es de piel, quema y es otro punto en contra en la conversación).
Porqué no decides alguna solución, anda, seguimos juntos o no, quiero saber qué piensas de todo esto, si acaso puedes encontrar una solución que resulte.
(Un suspiro, o más bien un respiro, apaga el cigarro, mira su alrededor, sonríe al ver el promisorio y atrayente escote de Ibeth, y al fin, después de tanto monólogo por parte de ella, Tristán habla…)
Lo que tú digas, mi vida. Lo que decidas estará bien, yo quiero estar contigo y lo sabes. Vamos te invito a comer. Para qué te enojas si al final estaremos bien. Debes actuar menos visceral, intenta pensar tranquilamente y razonar más allá de tus impulsos, no exaltarte porque así no llegarás a solucionar nada. Mi cielo, no te enojes conmigo, aquella mujer es mi paciente, es novia de un colega de la universidad, tiene algunos traumas es todo y yo soy de confianza. Tranquila, confía en mí.
(Ibeth sonríe y el amor vuelve a aparecer en su mirada, aprieta el brazo de Tristán. Vuelve a sentir que algo revolotea en su interior, un impulso invisible que la tranquiliza, que la hace confiar y se ilusiona nuevamente con el futuro, sabe que esas cosas suceden. Caminan rumbo al restaurante).

{Es mejor darle por su lado, que no sospeche nada. Debo hablarle a Jimena más tarde, que tampoco sospeche nada. Sabe que Ibeth es la novia de mi colega de la universidad, mi paciente}.


por Elysian Blaze

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